31 jul 2010

Las mejores fotos de los últimos años de National Geographic

Las mejores fotos de los últimos años de National Geographic: "

National Geographic selecciona algunas de las imágenes más increibles relacionadas con la visión de la Tierra. Esta selección está formada a partir de las mejores fotos de los últimos años.


251 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


Golfo de Aqaba - Rodeado por miles de peces, el fotógrafo Magnus Lundgren despues de más de 200 intentos pudo conseguir esta toma.(Magnus Lundgren)


241 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


Parque Nacional de Bemaraha, Madagascar -(Olivier Grunewald)


112 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


113 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


Desde la cima más alta del mundo con 164 pisos.


29 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


En aguas poco profundas del lao inundado de la Motte, un sapo común asciende a la superficie iluminada por el sol.


310 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


Un pelícano en Walvis Bay.


42 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


Nube de cenizas del voncán Eyjafjallajökull.


52 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


71 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


61 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


82 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


91 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


102 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


122 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


132 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


142 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


152 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


162 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


172 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


182 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


202 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


212 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


192 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


291 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


281 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


301 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


271 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


261 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


232 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic


222 Breathtaking Visions of Earth Photos From National Geographic

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28 jul 2010

Julia, una madraza

Dicen que más tarde van a venir los celos.
Por ahora voy a disfrutar del orgullo que me da ver cómo se llevan los hermanos.
Julia es toda una madraza, y no se me ocurre mejor manera de definirla.

27 jul 2010

Un nuevo integrante en la familia, Facundo Ernesto Hsu, ya en casa.

Mi hijo Facundo ya está por cumplir una semana de vida y yo no puedo hacerle un post en homenaje, qué vergüenza.
La cuestión es que teníamos fecha para el 24 de julio, pero la verdad que no pasaba nada, aunque constantemente notábamos que el pobre pibe ya no se aguantaba más dentro de la panza de Mariela.
Pero aunque la semana anterior Facu había dado muestras de querer pirárselas del líquido amniótico, la semana crucial estaba por demás de tranquilo, tanto que pensábamos que en lugar de nacer el sábado iba a estirar hasta el lunes siguiente al menos, y ahí lo íbamos a tener que sacar a las patadas.
Pero pasó que el médico controló a Mariela el martes y dijo que la cosa iba queriendo, y la citó para el otro día a las 7.00 en la clínica.
Al día siguiente, cuando Mariela volvió de la clínica, me dijo que ya tenía dilatación, que el médico le indicó que si tenía unas N contracciones cada X tiempo, ya se fuera a internar, Mariela empezó a tener contracciones a razón de una cada cuatro minutos, por lo que nos pareció que estábamos listos.
A las 9.00 salimos de casa, digamos que a eso de las 10.00 le dan el suero para acelerar el trámite, a las 11.00 empiezan las contracciones serias, a las 12.01 tiene el lugar el suceso según la partida de nacimiento (Mariela no llegó a pujar ni media vez), y para poco después de las 13.00 ya estábamos de vuelta en la habitación:


"De lujo, más que de lujo" dijo el médico.
Ya consigné la hora del nacimiento, paso otros datos:

Peso: 3500 gramos (tres kilos y medio).
Altura: 50 centímetros.
Grupo y factor: O positivo.
Dedos: veinte.
Uñas: muy largas.


A eso de las 21.00 del mismo día ya estaban madre e hijo de alta.
La atención en la clínica fue muy buena, nos trataron bien y nos dieron muchos regalos (hasta Julia recibió).

14 jul 2010

Gatorade casero / Bebida Isotónica / Rehidratación deportiva

Bueno, la cosa es que desde hace un tiempo en que varios me empezaron a tratar de "gordilo" me estoy tratando de poner las pilas con el fitness.
El año pasado hice un par de meses natación, en esta época, pero me faltó constancia. Retomé en junio (sí, pileta climatizada, acá en Argentina es época invernal).
Ya es de común conocimiento que hay ciertos elementos que antes eran exclusivos para deportistas de alto nivel pero que ahora son también no sólo de aficionados sino que pertenecen al dominio público.
Uno de estos elementos es la bebida rehidratante, o bebida isotónica. La marca que popularizó este estilo es Gatorade, pero la verdad que es cara para un presupuesto clase media si se quiere usar con una frecuencia casi diaria.
Básicamente si a una limonada dulce le agregan un pizca de sal ya tienen una bebida que se va a asimilar más rápido que sólo agua, por lo que el deportista va a sentir menos pesadez en el estómago, aparte de que la pérdida de sales conlleva una disminución en la capacidad de trabajo.




Una receta un poco más sofisticada:
  • 1 Lt. de Agua.
  • Bicarbonato de Sodio (una pizca) 
  • Sal fina (una pizca) 
  • 60 Gr. De Azúcar (3 cucharas soperas). 
  • Jugo de 1 Limón (otras opciones, naranja o pomelo).
La medida de sal y bicarbonato equivale a un blister vacío de una aspirina o una cucharadita al ras de café. lo ideal sería prepararla una hora antes de consumirla.

Fuente:
http://www.alimentacion-sana.com.ar/Portal%20nuevo/actualizaciones/isotonicas.htm

8 jul 2010

Un fragmento de "El Tapiz de Fionavar"



Flidais, que se acordaba con claridad de los tiempos en que había sido Taliesin en Camelot y había visto combatir por primera vez a aquel hombre, sintió un nudo en la garganta, una pesada opresión en su robusto pecho, al ver el desesperado y espléndido coraje que se estaba malgastando allí. Se sorprendió a sí mismo: se suponía que los andains no se preocupaban de lo que les ocurría a los mortales, ni siquiera a aquel hombre; sobre todo teniendo en cuenta que él era el guardián del bosque y el sagrado bosquecillo había sido profanado. Su deber y su lealtad deberían haber sido tan transparentes como el círculo de cielo que coronaba el bosquecillo.
Un día antes, y quizás tratándose de otra persona, lo hubieran sido. Pero ya no podían serlo, y mucho menos tratándose de Lancelot. Flidais contemplaba la escena con mirada atenta a la luz de la Luna y traicionaba la responsabilidad contraída desde hacia tanto tiempo al sufrir por lo que estaba viendo.
Curdardh cambiaba constantemente su amorfa y evanescente apariencia física; adoptaba nuevas y mortales formas mientras combatía. Ante la mirada de Flidais desarrolló un nuevo miembro, que sostenía una espada de piedra, una espada que parecía formar parte de su propio cuerpo. Atacó a Lancelot y lo hizo retroceder con esa espada hasta los árboles del límite oriental del claro, y luego, sin esfuerzo alguno, con primitiva fuerza, blandió su poderoso martillo con furia arrasadora.
El hombre, con desesperación, hurtó el golpe. Lancelot, en efecto, se agachó y se echó hacia un lado, con un movimiento que lo expuso por debajo a un golpe de martillo y por encima a un tajo de la espada, y luego, mientras se dejaba caer sobre las rodillas asestó un golpe de revés con la espada que acertó a seccionar por el hombro el brazo recién desarrollado de Curdardh. La espada de piedra cayó sobre la yerba.
Flidais contuvo el aliento de asombro y de pavor. Después, tras un instante de salvaje e irracional esperanza, exhaló de nuevo un suspiro de pesar. Pues el demonio se limitó a reírse, sin dar muestras de fatiga o de haber sufrido daño alguno, y desarrolló un nuevo miembro de su torso gris pizarra. Otro miembro con otra espada, igual que antes.
Y atacó de nuevo, sin demora, sin respiro. Una vez más, Lancelot eludió el martillo forjado en las profundidades, una vez más desvió el golpe de la espada de piedra y esta vez, con un movimiento tan rápido que apenas pudo verse, golpeó a su vez y acertó a dar en la repugnante cabeza del demonio llena de gusanos.
El golpe debía haberle causado dolor, pensó Flidais, asombrado todavía de preocuparse tanto. Y en efecto, parecía habérselo hecho, pues Curdardh vaciló, rugiendo sin palabras, antes de comenzar de nuevo a cambiar de forma: esta vez se transformó en una criatura viviente de piedra sin rasgos distintivos, invulnerable, insensible a los golpes de espada, sin que importara dónde hubiera sido forjada o quién la empuñara. Y comenzó a acosar al hombre por el reducido ámbito del claro para herirlo y matarlo.
Flidais comprobó entonces que había estado en lo cierto desde el principio. Siempre que Lancelot le causaba algún daño, alguna herida, el demonio podía refugiarse en una apariencia inexpugnable. Podía curarse cualquier herida de espada sin dejar de obligar al hombre a eludir su acoso mortal. Incluso con la pierna inutilizada -lisiada ritualmente hacía mil años como señal de que el demonio era el guardián de aquel lugar-, Flidais veía que Curdardh era ágil y mortífero y que el claro era pequeño, y que ni los árboles del bosquecillo ni los espíritus que contemplaban el combate permitirían que el hombre escapara, ni tan siquiera por un momento, del sacrosanto lugar que había profanado y donde por fuerza debía morir.
Lo veía él y también alguien más. Desviando la mirada del reñido y sangriento combate, Flidais miró a la derecha. El muchacho, con el rostro muy pálido, contemplaba la escena con expresión inescrutable. Al mirar al hijo de Rakoth Maugrim, Flidais sintió el mismo instintivo rechazo que había experimentado en la playa junto al Anor, y fue lo bastante honesto para reconocer que tal sensación era simplemente miedo. Luego pensó en la madre del muchacho y volvió a fijar su mirada en Lancelot, que estaba combatiendo en silencio en la oscuridad para salvar la vida del chico: desterró sus recelos y, caminando sobre la yerba del claro, se acercó a Darien.
-Me llamo Flidais -dijo, rompiendo así sus más ancestrales principios. Pero, pensaba, ¿de qué servían los principios en una noche como aquélla y tratándose de una criatura como aquel muchacho?
Darien se retiró unos pasos, asustado de tan cercana proximidad. Sus ojos no se apartaban ni un momento de las dos figuras que estaban combatiendo.
-Soy amigo de tu madre -dijo Flidais, esforzándose por encontrar las palabras adecuadas-. Te aseguro que no quiero causarte mal alguno.
Por primera vez, el muchacho lo miró.
-Eso no tiene importancia alguna -dijo, hablando casi en un suspiro-. No puedes conseguir que cambien las cosas, ¿verdad? La elección ya ha empezado a hacerse.

Estremeciéndose, a Flidais le pareció que por primera vez veía al muchacho con toda claridad, y de pronto, en aquel instante, se dio cuenta de la juventud, de la belleza de Darien, y, puesto que podía ver en la oscuridad, se dio cuenta también de cuán azules tenía los ojos.
Sin embargo, por mucho que lo intentara, no podía borrar la imagen del brillo carmesí que tenía en la playa ni del resplandor del árbol al incendiarse.
En ese momento resonó un ruido sordo en el claro, y Flidais se apresuró a retroceder pegándose al tronco del árbol que había tras él. A menos de seis pasos, Lancelot perdía terreno, acosado por el demonio que, bajo la apariencia de una inexpugnable roca, avanzaba con un ruido semejante a un alud de piedras.
A medida que Lancelot se acercaba, Flidais distinguía en todo su cuerpo innumerables heridas y contusiones. La sangre le manaba sin cesar del hombro izquierdo y del brazo derecho. Tenía las vestiduras destrozadas y empapadas de sangre, y sus finos y negros cabellos se le pegaban a la cabeza. Ríos de sudor le corrían por el rostro. De vez en cuando alzaba la mano izquierda, sin hacer caso de la herida, y se enjugaba con los dedos el sudor, para poder ver.
Si es que en realidad podía todavía ver. En efecto, sólo era un mortal, no contaba con ninguna ayuda, e incluso la media luna se había ocultado hacía tiempo por el oeste, escondiéndose tras los altos árboles que bordeaban el claro. Sólo un puñado de estrellas contemplaban desde lo alto aquella acción valerosa llevada a cabo por el alma atormentada y esplendorosa de Lancelot du Lac, la acción más galante e intrépida jamás entretejida en el Tapiz.
Paralizado por su responsabilidad hacia el bosque y por el poder de aquel lugar, Flidais contemplaba con desesperación cómo los dos contendientes se acercaban más y más. Vio que Lancelot, de pies ligeros y ágiles, sobreponiéndose al dolor y al cansancio, se dejaba caer sobre una rodilla, esquivando el ataque del demonio, y lanzaba una estocada fulminante contra la pierna del demonio, la única parte de aquella apariencia de roca gris pizarra que no era invulnerable a los golpes del acero.
Pero con una agilidad que contrastaba con su grotesca fealdad infestada de gusanos, el demonio del bosquecillo esquivó el golpe. Con terrorífica rapidez, dibujó una nueva espada y un nuevo brazo y, mientras el arma tomaba forma, lanzó un terrible golpe contra el hombre tendido en el suelo. Lancelot rodó con precipitado y forzado movimiento e interpuso su brillante espada para parar el golpe de la espada de piedra de Curdardh.
Las espadas entrechocaron con un estrépito que sacudió todo el claro. Flidais apretó los puños con el corazón palpitante y entonces vio que, incluso frente a la brutal fuerza del demonio, Lancelot se mantenía firme. Su espada no se rompió y los músculos de su brazo no cedieron. Con el golpe se rompió la espada de piedra; Lancelot se echó a rodar otra vez lejos del límite del claro y se puso en pie mientras su pecho se agitaba convulsivamente.
Entonces Flidais vio que tenía otra herida, causada por un trozo desprendido de la espada del demonio. La camisa le colgaba hecha jirones; Lancelot se la arrancó y se quedó con el pecho desnudo en medio del claro, dejando al descubierto una herida justo encima del corazón que sangraba sin cesar. Balanceándose sobre los pies, mirando a su enemigo con ojos impávidos, blandió otra vez la espada, mientras esperaba una nueva acometida de Curdardh.
Y Curdardh, con el primigenio, implacable e incansable poder de la tierra, atacó. Cambió una vez más de forma, abandonando la desmañada pero invulnerable apariencia de roca, y adoptó una vez más una cabeza, que era casi humana pese a que sólo tenía un ojo, del que caían como lágrimas gusanos y negros escarabajos; y una vez más, ahora de forma más terrorífica aún, blandió el colosal martillo que sacó de alguna parte de sí mismo. Sosteniéndolo con un brazo tan fornido que parecía tan grueso como el pecho de Lancelot, avanzó, de forma que casi parecía salvar todo el espacio del claro con tan sólo una zancada, y, rugiendo como una avalancha, lanzó un martillazo contra el hombre que lo aguardaba.
Lancelot lo esquivó, pero a duras penas, pues el ataque fue brutalmente rápido. Flidais sintió que la tierra se sacudía otra vez con el impacto del golpe, y cuando Curdardh siguió avanzando, acosando, acosando sin cesar al hombre, el andain vio que había un humeante agujero sobre la yerba chamuscada en el lugar donde el martillo había golpeado como si del destino se tratara.
Y siguió golpeando una vez tras otra, hasta que Flidais, que sin darse cuenta se había clavado las uñas en las palmas de las manos, creyó que el corazón iba a saltarle en mil pedazos de la tensión y la fatiga. Y una y otra vez Lancelot esquivaba el mortífero martillo y la afilada espada que el demonio hacía crecer de su propio cuerpo. Por dos veces el hombre consiguió cortar los brazos que blandían las espadas de piedra, y por dos veces fue capaz de saltar, con una resplandeciente gracia comparable a la de las estrellas, y herir a Curdardh, una vez en un ojo y otra en el cuello, obligándolo a adoptar la protectora apariencia de roca.
Eso significaba un cierto respiro para el hombre, pero insignificante, porque incluso bajo aquella apariencia el demonio podía seguir atacándolo, procurando acorralar a Lancelot contra el impenetrable muro de árboles que rodeaba el claro para matarlo aplastándolo con la oscura y abigarrada masa de su cuerpo.
Una vez más la lucha llevó al demonio y al hombre cerca de donde se encontraban Flidais y Darien. Y una vez más Lancelot pudo tirarse al suelo. Pero esta vez fue a dar con un hombro contra uno de los humeantes agujeros que había excavado el martillo, y Flidais lo oyó quejarse involuntariamente, y lo vio rehuir el ataque, ahora con torpe desesperación. El andain, con el alma consumida por el horror y la piedad, se dio cuenta de que esta vez se había quemado.
A su lado oyó un sonido estrangulado y vio que Darien también se había dado cuenta de lo que había sucedido. Echó una ojeada al muchacho y sintió que el corazón se le detenía por unos instantes. Darien estaba dando vueltas sin parar entre sus manos a una reluciente daga, y parecía no darse cuenta de lo que estaba haciendo. Flidais había captado un elocuente brillo azul y por eso supo de qué daga se trataba.
-¡Cuidado! -susurró con urgencia. Carraspeó, pues la garganta se le había quedado seca-. ¿Qué te propones hacer? -preguntó.
[…]
Del claro se levantó un ruido ensordecedor, más fuerte aún que antes, y esta vez contenía además ecos de triunfo. Fhdais se dio la vuelta a tiempo de ver cómo Lancelot saltaba por los aires, alcanzado por un martillazo que no había podido esquivar y que lo habría matado si lo hubiese alcanzado de lleno. Aun con todo, el golpe le hizo recorrer por los aires una considerable distancia del claro y le hizo aterrizar magullado y sin fuerzas justo al lado de Darien.
Curdardh, sin dar muestras de fatiga y presintiendo que se acercaba el fin del combate, se dispuso a atacarlo de nuevo. Sangrando sin cesar, extenuado, con el brazo izquierdo colgándole inútil en un costado, Lancelot logró ponerse en pie haciendo acopio de una fuerza que Flidais no comprendía de dónde sacaba.
Cuando el demonio estaba a punto de alcanzarlo, Lancelot miró a Darien. Flidais vio que los ojos de ambos se encontraban. Luego oyó que Lancelot le decía con una voz exenta de inflexión alguna:
-Un último intento en memoria de Gawain. No me queda otra salida. Cuenta hasta diez, luego grita. Y luego reza a quien mejor te parezca.
No tuvo tiempo de añadir nada más. Haciéndose a un lado con media voltereta, esquivó el mortífero martillo, que golpeó el lugar donde hacia unos instantes se encontraba, y Flidais retrocedió asustado por el estruendo que siguió al golpe y por el calor que surgió de la hendidura abierta en el suelo.
Curdardh atacó otra vez. Lancelot se puso en pie moviéndose con ligereza. El demonio emitió un sonido desbordante y avanzó despacio.
Flidais sintió que el corazón iba a saltarle en pedazos mientras contemplaba la escena. Aquellos breves segundos eran los más largos que había vivido en toda su larga vida. Era el guardián del bosque, de aquel bosquecillo, y también lo era Curdardh. ¡Y aquellos dos habían profanado el claro del bosque! Tres. No podía mirar a Darien. El demonio blandió la espada. Lancelot detuvo el golpe tambaleándose. Cinco. De nuevo Curdardh golpeó con la espada de piedra, mientras levantaba el martillo. De nuevo el hombre se defendió, pero casi cayó al suelo. De pronto Flidais oyó el rumor de anticipación que provenía de las hojas de los expectantes árboles. Siete. Forzado al silencio, reducido a la condición de mero espectador, el andain notó en la boca el sabor de la sangre: se había mordido la lengua. Curdardh, flexible, sinuoso, totalmente fresco, avanzó haciendo fintas con la espada. Flidais vio que levantaba el martillo y levantó a su vez las manos en un inútil y compasivo gesto de rechazo.
Y en aquel preciso instante, Darien emitió un sonido como Flidais jamás había oído en todos los días de su vida.
Era un grito de angustia y coraje, de terror y de cegadora agonía, el grito desgarrador y sangrante de un alma torturada. Era monstruoso, insoportable, arrollador. Flidais, dejándose caer de rodillas por el dolor que le causaba tal grito, vio que Curdardh echaba una rápida ojeada hacia atrás.
Lancelot aprovechó la ocasión. Avanzó dos pasos, dio un desesperado salto, esgrimió su resplandeciente espada con un esfuerzo supremo y cortó de un tajo el brazo que hasta entonces no había sido capaz de alcanzar.
El brazo que sostenía el monstruoso martillo.
El demonio rugió por el dolor y la sorpresa, pero, aun así, se dispuso a hacer surgir del muñón otro miembro. Flidais lo vio por el rabillo del ojo.
En realidad estaba mirando lo que hacía Lancelot, que tras dar tan certero golpe se había dejado caer con agilidad al suelo, había arrojado su espada a donde estaban Darien y Flidais y se inclinaba, casi sin aliento, para coger el martillo de Curdardh.
El brazo izquierdo le colgaba inútil. Asió con la mano derecha el mango y, jadeando por el esfuerzo, intentó levantar el martillo. Pero no pudo. El martillo era grande e inimaginablemente pesado. Era el arma de un demonio, del Más Anciano. Había sido forjado en el fuego de los profundos abismos de Dana. Y Lancelot du Lac era tan sólo un hombre.
Flidais vio que el demonio hacia surgir de su cuerpo otras dos espadas, y que se disponía a avanzar de nuevo rugiendo de rabia y dolor. Lancelot lo miró. Y Flidais, arrodillado, incapaz de moverse, incapaz incluso de respirar, en aquel momento se hizo una idea exacta de la grandeza de aquel mortal. Vio que Lancelot se estaba ayudando a sí mismo con la fuerza de la voluntad –no había otras palabras para describir su acción- a levantar el martillo con una sola mano.
Y lo consiguió.
El mango se separó de la tierra, y luego, incomprensiblemente, también lo hizo la monstruosa cabeza del arma. El demonio se detuvo y emitió un ruido rechinante, mientras Lancelot, abriendo la boca en un mudo grito de supremo esfuerzo, aprovechaba la inercia del levantamiento para girar sobre sí mismo con el brazo extendido y los músculos rígidos, tensos, relucientes, en tanto el martillo se elevaba inexorablemente con la rapidez del giro.
Luego lo dejó ir. Y aquel poderoso martillo, forjado en los fuegos que ardían en los abismos, arrojado por la pasión de aquella alma imbatible, fue a dar en el pecho de Curdardh, el Más Anciano, produciendo un ruido como si estallara la tierra; y así murió el demonio del bosquecillo, que quedó roto en mil pedazos y esquirlas.
Flidais sintió que el silencio caía como un peso sobre su vida. Jamás había visto tan quieto el bosque de Pendaran. No se oía ni el rumor de una hoja, ni el susurro de un espíritu; los poderes del bosque permanecían inmóviles como encantados por una dolorosa estupefacción. De un modo absurdo, le pareció que incluso las estrellas que se cernían sobre el claro habían cesado de moverse, el mismo Telar se había quedado silencioso y quieto, y las manos del Tejedor habían dejado de trabajar.
Se miró las manos, que le temblaban, y luego, despacio, se puso en pie, sintiendo como si con tal movimiento regresara de otro mundo para incorporarse de nuevo al tiempo. Dio unos pasos, en medio del silencio, hasta detenerse junto al hombre en el centro del claro.
Lancelot se había sentado, con las rodillas dobladas y la cabeza escondida entre ellas. El brazo izquierdo le colgaba inútil en el costado. La yerba estaba cubierta por la sangre que le manaba de docenas de heridas. Tenía en el hombro una fea quemadura, en carne viva y ampollada, que se había hecho cuando había caído en el agujero chamuscado excavado por el martillo. Al acercarse más, Flidais vio que tenía además otra quemadura, y contuvo dolorosamente la respiración al verla.
La palma de la mano -en otro tiempo tan hermosa- con la que había asido el martillo de Curdardh, estaba ennegrecida y desollada, deshecha en jirones de carne de color violáceo.
-¡Oh, Lancelot! -murmuró el andain, con una voz que era casi un gruñido.
El hombre levantó la cabeza muy despacio. Sus ojos, velados por el dolor, se encontraron con los de Flidais, y entonces, incomprensiblemente, la tenue sombra de una sonrisa apareció en la comisura de los labios.
-Taliesin –susurró-, me pareció haberte visto. Lo siento -añadió mirando la chamuscada carne de la mano-, siento no haber podido saludarte antes de forma conveniente.
Flidais sacudió la cabeza sin decir nada. Abrió la boca, pero no pudo pronunciar palabra. Se aclaró la garganta y lo intentó de nuevo.
-Durante centurias se ha relatado que jamás fuiste vencido por un caballero. Esta noche has luchado con alguien que no era mortal y que nunca debía de haber sido derrotado. ¿Qué puedo ofrecerte, mi señor Lancelot?
Los ojos del mortal, que sostenían su mirada, parecieron iluminarse.
-Sólo tu silencio, Taliesin. Necesito que guardes silencio acerca de lo que ha ocurrido aquí, para que los mundos no sepan de mi vergüenza.
-¿Vergüenza? -dijo Flidais notando que se le quebraba la voz.
Lancelot alzó la cabeza y miró las estrellas.
-Era un combate mano a mano -dijo despacio-, y sin embargo requerí la ayuda del muchacho. Mi nombre estará marcado hasta el final de los tiempos.
-¡En el nombre del Telar! -gruñó Flidais-. ¿Qué insensatez es ésa? ¿Qué me dices de los árboles y de los poderes del bosque que ayudaron a Curdardh a acorralarte? ¿Qué me dices de este campo de batalla en el que los poderes del demonio prevalecían sobre todos los demás? ¿Qué me dices de la oscuridad en la que él podía ver y en cambio tú no? ¿Qué me dices...?
-Aun así -murmuró Lancelot acallando la voz del andain-. Aun así, yo supliqué ayuda en un combate mano a mano.

10 jun 2010

Inútil lamento del último habitante de un panteón en ruinas.

Soy un triste dios oscuro en un mundo gris.
Mis feligreses me odian, sus plegarias son blasfemias a mi nombre.

Mis elegidos maldicen su destino de haberme encontrado.


A pesar de ello los bendigo, pero los dones que ofrezco sólo traen traen más llanto.
Soy un triste, un muy triste dios oscuro.
En un mundo gris hecho de nieblas.

23 mar 2010

Vi Alicia, de Tim Burton, decepcionante.

Era la primera vez que veía cine en 3D, y la verdad que es todo un espectáculo en sí.
La peli de Alicia, sin embargo, tiene defectos que me cuesta enumerar.
No quiero volver a verla para tratar de recordar lo que mi cerebro busca sanar por medio del olvido, pero digamos que mientras veía la peli sentía que se desperdiciaba el talento muy buenos actores haciendo el ridículo (no haciendo algo cómico o un Absurdo, simple y llanamente haciendo cosas que me darían vergüenza que alguien me viese).
Me pareció en muchas ocasiones que la guionista no sólo no había leído los libros de Alicia (debo admitir que creo que no me terminé "A través del espejo"), sino que a veces parecía que había visto la película animada de Disney en avances de Youtube.
Le agregaron una parte épica a la película, y vemos a Alicia luchando contra un dragón, que podría haber estado bien si hubiera tenido un mínimo asidero, algún punto de contacto.
El único personaje con un mínimo de profundidad es Alicia, que a mitad de la película cambia de manera de pensar sin un motivo realmente visible, los otros son poco más que decorado que se mueve al son de un viento histérico. Los otros personajes no llegan ni a ser de cartón, son de confeti.
Espero poder dar más y mejores motivos en una ampliación de este post.

22 mar 2010

Tengan cuidado con ACE Seguros de Tarjetas de Crédito

Gente, esto es muy importante, así que voy a hacer una de esas cadenas a las cuales me suelo oponer.
Esto me pasó a mí, Lionel Hsu (DNI 27150522), hoy lunes 22/03/10.
La cuestión es que me llaman al teléfono fijo, tipo 17.30, que dicho sea de paso es una línea nueva que tengo desde hace poco más de dos meses.
Me habla desde la otra línea un tal Bryan ("Braian"), quien me felicita porque a partir del día siguiente iba a recibir los beneficios de mi "nuevo Seguro de tarjeta de crédito".
Después de eso me hace una pregunta que yo le respondo, casi automáticamente "¿Cuál de mis tarjetas?", porque se dio el caso de que tengo una por mi trabajo, y tenía desde antes una tarjeta de crédito con un límite mínimo, que me llegó vía telefónica y que no tenía gastos, ya que esperaban ilusamente que gastara.
Quién iba a pensar en mi época de no-burgués que en algún momento me iba a copar en comprar vía internet...
Bueno, la cosa es que el tal Bryan me dice "Ah, pero en mi base de datos la tarjeta que más usás es la Brdacrxfrder".
Yo respondo, como un gil "No, la del Macro, no la de Santander". [pudo haber dicho cualquier cosa como los que falsean la voz en los porteros]
Y Bryan, "Sí, eso dije, la de Banco Macro".
Le pido el número de teléfono y le digo que tengo que hacerle la merienda a mi hija, lo cual era verdad, pero mientras busco en internet, y los resultados eran todos atemorizantes.
Llamo al 0800 que me dio, y la operadora me tiene colgado más allá de los límites de mi paciencia.
Me llama nuevamente preguntándome si ya me liberé de mi hija, y a mi respuesta afirmativa me dice que me va a contar delos beneficios de mi seguro de tarjeta, que son que cada cosa que compre con ella, desde $50 hasta $3000, con que guarde la factura, me va a ser repuesta en caso de avería. Y me dice "Si por ejemplo tu hija, mientras juega, te rompe tu celular nuevo de $1000 que te compraste con tu tarjeta, te devolvemos la plata". Y cosas así, todo por un pago de $1.85 mensual, del cual una parte va a UNICEF.
Como yo le decía a todo que sí hacía rato, me pide que confirme los datos.
El tipo sabía mi nombre y mi apellido deletreado correctamente, que es más de lo que muchas empresas saben de mí.
Además sabía mi DNI, mi dirección, mis dos teléfonos, y cuánto calzo en verano con los juanetes reventándome los pies.
Y me dice, como si fuera lo más natural del mundo: "Ahora confirmemos tu número de Tarjeta de crédito, primero decíme el vencimiento..."
Yo le respondo que seguro él lo sabe, que me lo diga él, como me dijo los otros datos, me responde que no está autorizado, que me los tiene que confirmar, pero que soy yo quien se los tengo que decir.
Durante un buen rato me trata de decir que ya el seguro va a correr, que le diga esos datos, que no me está pidiendo ninguna clave, que me promete el paraíso... a lo último casi con desdicha, me dice "Pero si llamaste al 0800... Bueno, muchas gracias" Y cuelga.
Esto último, visto en retrospectiva, me dio algo de, por llamarlo de alguno manera, tristeza, porque quizás el tipo tiene que cumplir con un mínimo de estafas o lo asesinan, o algo así, qué sé yo... pero bueh, así es la vida, fíjense de tener cuidado.
Yo nunca pensé que iba a dar de mí tanta información a un desconocido, ya no me sorprende que a otros les pasen cosas peores.
Publico esto en facebook y en mi blog http://esto-no-esunblog.blogspot.com/ para que quede registro y que no pase como esas cadenas (en su inicio reales) donde piden un riñón para una pobre chica de 8 años, que cuando te llega el mail esa nena lleva muerta varios meses.
Si alguien quiere compartir esto y hace una cadena, no haga como yo ahora, seleccione mínimamente los contactos a quienes les envía esto, tengan al menos idea de si el destinatario tiene tarjeta.

* * *
Actualización del 04/04/2013: comparto la información proporcionada por Nadia Tapia en un de los comentarios:
"hola a todos a nosotros nos sucedió lo mismo con Ace seguros pueden comunicarse a 01143384000 interno 108 denuncias en la superintendencia de seguros de la nacion.
el responsable de ace seguros es Senestro Leandro Roberto, su mail particular es leandro.senestro@acegroup.com y luego sigan los pasos en http://www.ssn.gov.ar/fwcm/ denuncias.
todos somos victima de este sinvergüenza, no deje que lo envuelvan DENUNCIE!!!"

21 mar 2010

Libros leídos en 2010, hasta hoy 21-03-10

Quiero hacerme una lista, para ir teniendo una noción de lo que leo.

  1. Crepúsculo (novela)
  2. Luna Nueva (novela)
  3. Eclipse (novela)
  4. Amanecer (novela)
  5. Los hijos de Anansi
  6. El Libro del cementerio
  7. El nombre del viento
El último lo terminé ayer. Todos los libros son muy recomendables, por suerte no me tuve que leer nada feo.
Creo que es todo de este año, y que no me falta nada, pero como no recuerdo qué leí antes, esto algo inseguro, veremos si la confirmo.

El viaje de Mariela a Europa

Para aquellos que no pudieron ver las fotos de Mariela a Italia y alrededores, les paso el link:
Acá les paso una que ejemplifica su viaje:
Mientras en casa...

24 feb 2010

Un nuevo integrante en la familia.

Para las muchas personas a las que no les avisé y que por esas casualidades vean esta publicación, les cuento que voy a ser padre nuevamente, Mariela tiene fecha posible de nacimiento para el 24 de julio (de 2010).
Y el futuro Hsu Ingaramo va a ser un varón, así que lo más probable es que uno de sus nombres sea Ernesto, aunque no creemos que sea el primero de ellos, sino que más bien va a ser como con Julia, le vamos a dar más de un nombre para que pueda elegir en su momento.

18 feb 2010

Sobre la novela de Neil Gaiman "Los hijos de Anansi"

Navegando por la web encontré un comentario muy elogioso sobre un libro: El nombre del viento, de Patrick Rothfuss, el comentario empieza "Quizás hacia mucho tiempo que no leía esta clase de novelas , que muchos tildarán perteneciente al género de la fantasía épica, y que para mi ya era un tema un poco agotado, pues había leído bastantes sobre esta temática, pero me anime a comprarla y leerla por las referencias que tenia de ella y la verdad es que mis expectativas quedaron muy superadas, por el tratamiento que hace este autor, Patrick Rothfuss en su primer libro El nombre del viento, del tema fantástico, huyendo de los estereotipos y haciendo creíble toda la historia por mucha fantasía que atesora esta de por sí gran novela (...)".
Y la verdad que la novela tiene muy buenas críticas.
Cuando llegó a mis manos, también tuve la oportunidad de adquirir además la novela del Asunto, que es la continuación de 
American Gods, aunque no necesariamente hay que leer la primera para entender la segunda.
La cosa es que estaba muy motivado a leer El nombre del viento, con todos los comentarios favorables que tenía. Y de hecho, la empecé entusiasmado. Pero, para mi gusto, empezó un poco lenta. Alguien podrá decir que el comienzo tiene algunos giros poéticos, por el tratamiento que tiene de ciertas cosas. Y dado que es una novela de unas 900 páginas, puede tomarse las cosas con calma. Pero aunque el escenario que establecía era agradable, en lo que a mí respecta prometía más de lo que cumplía, ya que ese escenario no era tan interesante como lo trataban de describir.
De seguro iba a seguir leyéndolo, hasta sintonizarme con la novela.
Pero, casi por casualidad, comencé Los hijos de Anansi, y no quise dejarla.
No voy a desmerecer los muchos elogios que recibió la otra novela, pero la verdad que Gaiman es un narrador en todos los sentidos, es más, en los sentidos más profundos, en los significados más ontológicos.
Estoy seguro que Neil Gaiman, cuando acompaña a sus hijos a dormir para contarles un cuento, seguramente de su propia creación (como la historia de El Libro del Cementerio), ellos se aferran a las puertas de la vigilia con toda su voluntad, porque los sueños diurnos de su padre son seguramente mejor que cualquier elemento onírico.
Seguramente las noches en torno a la hoguera sus antepasados eran invitados, o más bien reclamados con ansia. Este tipo, o su esencia, es el que creó los dioses y los héroes de leyenda del pasado, seguramente fueron sus relatos los que hicieron que lográsemos sentir tan reales las historias de personajes lejanos.
Para los celtas el bardo tiene una especial conexión con la divinidad (el awen), que se manifiesta a través de los relatos que cuenta. Y esa conexión con lo divino está constantemente en sus historias.
Sigo leyendo el libro, en realidad recién lo empecé, pero no pude evitar comentarles esta sensación que la novela me generó; apenas lo termine les cuento.

--
Saludos.

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Edit: la terminé, me gustó, Gaiman fue (muy probablemente de forma merecida) cancelado.

7 dic 2009

Juegos de palabras con los nombres


* José comió todo comprado y Alfredo Casero.
* Peugeot hecha humo y Renault Fuego.
* Bush derriba ciudades y Enrique Iglesias.
* John mira HBO y Michel Fox
* El pato Donald arregla teclados y Mickey Mouse.
* Rodrigo desayuna con facturas y Pérez Compan.
* Matías tiene el pelo lacio y Hernán Crespo.
* La señora se queja de los aros y el Señor de los Anillos.
* Pedro cargó gas acá y Antonio Gas-alla.
* Daniela dio un paso y Cecilia Dopaso.
* Richard hace piruetas y Bruce Willis.
* A Tito le encanta comer nueces y a Cacho Castaña.
* Los demonios obedecen órdenes de John y los Angeles de Charlie.
* John compró crayones Silvapen y Bon Jovi.
* Jennifer Lopez adora New York y Witney Houston.
* Seba cuenta horas y Ramón Díaz.
* Julio come fideos del plato y Oscar de la Hoya.
* El Cacho está muy gordo y el Chelo Delgado.
* A Paul le encanta Tinelli y a Bob Marley.
* Sebastián se cree autopista y Rolo Puente.
* Eduardo tiene una bicicleta Musetta y Carlos Bianchi.
* Martín tiene barba negra y Georgina Barbarrosa.
* Germán compró Dogui y Hugo Gatti.
* Pradón casa pitos y Eleonora Casano.
* Marquitos Di Palma rompió motor y Eliseo Subiela
* José ve más o menos y Juan B. Justo.
* Gonzalez tiene ofri y García Lorca.
* Sandra come polenta y Marilina Ross.
* Juana quiere a Pedro y Norma Aleandro.
* Martín le pega a Vilas y Lucho Avilés.
* Víctor prefiere lo enfermo y Verónica Lozano.
* Miguel es carnicero y Armando Manzanero.
* Mauricio prefiere River y Julio Boca.
* Juan José lo cazó y Pérez Loiseau.
* Federico se cree pajarito y Alfredo Alcón.
* Guille la ensucia y Roberto Lavagna.
* A Manuel le da asco el brócoli y a Jorge Lanata.
* Sandro corta brazos y José Luis Cabezas.
* Santiago vive del trabajo y Oscar de la Renta.
* Coco prefiere paz y Maximiliano Guerra.
* Teresa llegó cuarta y Camilo Sesto.
* Leo ve la jirafa y Caetano Veloso.
* Susi da zancadas y Nancy Pazos.
* Pepe eligió la ensalada waldorf y Vicente Larrusa.
* Carla es princesa y Carola Reyna.
* El caballo está cuerdo y el Pájaro Loco.
* La mujer muerde y El Hombre Araña.
* El tigre caza Gonzales y el Puma Rodriguez.
* Joaquín construye casas y Diego Torres.
* El Capitán Garfio come galletas y Peter Pan.
* Juan Castro cayó del balcón y Calderón de la Barca.
* Pampita compra los ravioles en la fábrica de Pastas y Valeria Massa.
* Ulises prefiere la timba y Enrique Carreras.
* Alain Prost usa casco y Jorge Corona.
* Mario es cura y José Sacristán.
* Juan Perez es ingenuo y Hector Perez Pícaro.
* Ariel es de Córdoba y Alberto de Mendoza.
* Schumacher eligió escudería Ferrari y Robin Williams.
Guille la ensucia y Roberto Lavagna.
Axel quema remeras y Antonio Banderas. (éste es de Mariela)

25 nov 2009

COMO EXPLICAR EL NACIMIENTO DE UN NIÑ@ EN EL SIGLO XXI


Un bonito dia, un hijo le pregunta a su padre: 
- Pap
á, como nací yo?
- Muy bien hijo, algun dia debiamos hablar de esto y te voy a explicar lo que debes saber:

Un dia, Papa y Mama se conectaron al Facebook.  Papa le mando a Mama un e-mail para vernos en un cybercafe.  Descubrimos que teniamos muchas cosas en comun y nos entendiamos
muy  bien, Papa y Mama decidimos entonces compartir nuestros archivos.
Nos metimos disimuladamente en el W.C y Papa introdujo su Pendrive en  el puerto USB de Mama
Cuando empezaron a descargarse los archivos nos dimos cuenta que no  teniamos Firewall
Era ya muy tarde para cancelar la descarga e imposible de borrar los  archivos

Asi es que, a los nueve meses.........................Aparecio el  VIRUS, ¿te has enterado ya de como fue todo el proceso para tu nacimiento???










24 nov 2009

Prometeo encadenado


¿Es esto justicia?
¿Por qué se paga a mi esperanza 
(a mi triste, golpeada esperanza)
con otra decepción acorazada?
Éste es mi continuo reclamo a los cielos.
Pero sólo dioses burlones escuchan mi plegaria.
Ésos, los que nunca responden, 
porque disfrutan que me desespere hasta el olvido.

19 nov 2009

Un poco más del uso de nuestro idioma.


ZORRO = Héroe justiciero.
ZORRA = Puta.

PERRO = Mejor amigo del hombre.
PERRA = Puta.

AVENTURERO = Osado, valiente, arriesgado.
AVENTURERA = Puta.

CUALQUIER   = Fulano, Mengano, Zutano.
CUALQUIERA = Puta.

CALLEJERO = De la calle, urbano.
CALLEJERA = Puta.

HOMBREZUELO = Hombrecillo, mínimo, pequeño.
MUJERZUELA   = Puta.

HOMBRE PÚBLICO = Personaje prominente. Funcionario público.
MUJER PÚBLICA   = Puta.

HOMBRE DE LA VIDA = Hombre de gran experiencia.
MUJER DE LA VIDA   = Puta.

PUTO = Homosexual.
PUTA = Puta.

HEROE   = Ídolo.
HEROÍNA = Droga.

ATREVIDO = Osado, valiente.
ATREVIDA = Insolente, mal educada.

SOLTERO = Codiciado, inteligente, hábil.
SOLTERA = Quedada, lenta, ya se le fue el tren.

SUEGRO = Padre político.
SUEGRA = Bruja, metiche, etc.

MACHISTA = Hombre macho.
FEMINISTA = Lesbiana.

DON JUAN   = Hombre en todo su sentido.
DOÑA JUANA = La mujer de la limpieza.