18 feb. 2010

Sobre la novela de Neil Gaiman "Los hijos de Anansi"

Navegando por la web encontré un comentario muy elogioso sobre un libro: El nombre del viento, de Patrick Rothfuss, el comentario empieza "Quizás hacia mucho tiempo que no leía esta clase de novelas , que muchos tildarán perteneciente al género de la fantasía épica, y que para mi ya era un tema un poco agotado, pues había leído bastantes sobre esta temática, pero me anime a comprarla y leerla por las referencias que tenia de ella y la verdad es que mis expectativas quedaron muy superadas, por el tratamiento que hace este autor, Patrick Rothfuss en su primer libro El nombre del viento, del tema fantástico, huyendo de los estereotipos y haciendo creíble toda la historia por mucha fantasía que atesora esta de por sí gran novela (...)".
Y la verdad que la novela tiene muy buenas críticas.
Cuando llegó a mis manos, también tuve la oportunidad de adquirir además la novela del Asunto, que es la continuación de 
American Gods, aunque no necesariamente hay que leer la primera para entender la segunda.
La cosa es que estaba muy motivado a leer El nombre del viento, con todos los comentarios favorables que tenía. Y de hecho, la empecé entusiasmado. Pero, para mi gusto, empezó un poco lenta. Alguien podrá decir que el comienzo tiene algunos giros poéticos, por el tratamiento que tiene de ciertas cosas. Y dado que es una novela de unas 900 páginas, puede tomarse las cosas con calma. Pero aunque el escenario que establecía era agradable, en lo que a mí respecta prometía más de lo que cumplía, ya que ese escenario no era tan interesante como lo trataban de describir.
De seguro iba a seguir leyéndolo, hasta sintonizarme con la novela.
Pero, casi por casualidad, comencé Los hijos de Anansi, y no quise dejarla.
No voy a desmerecer los muchos elogios que recibió la otra novela, pero la verdad que Gaiman es un narrador en todos los sentidos, es más, en los sentidos más profundos, en los significados más ontológicos.
Estoy seguro que Neil Gaiman, cuando acompaña a sus hijos a dormir para contarles un cuento, seguramente de su propia creación (como la historia de El Libro del Cementerio), ellos se aferran a las puertas de la vigilia con toda su voluntad, porque los sueños diurnos de su padre son seguramente mejor que cualquier elemento onírico.
Seguramente las noches en torno a la hoguera sus antepasados eran invitados, o más bien reclamados con ansia. Este tipo, o su esencia, es el que creó los dioses y los héroes de leyenda del pasado, seguramente fueron sus relatos los que hicieron que lográsemos sentir tan reales las historias de personajes lejanos.
Para los celtas el bardo tiene una especial conexión con la divinidad (el awen), que se manifiesta a través de los relatos que cuenta. Y esa conexión con lo divino está constantemente en sus historias.
Sigo leyendo el libro, en realidad recién lo empecé, pero no pude evitar comentarles esta sensación que la novela me generó; apenas lo termine les cuento.

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Saludos.

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